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La terapia psicoanalítica ofrece un espacio de escucha donde cada persona
pueda detenerse a trabajar aquello que le genera malestar.
Muchas consultas se vinculan con situaciones de ansiedad, angustia,
dificultades en los vínculos, crisis vitales o sentimientos persistentes de
insatisfacción o sufrimiento. Desde una orientación psicoanalítica, estos
motivos de consulta no se abordan únicamente como síntomas a suprimir, sino
como manifestaciones que pueden ser interrogadas en relación con la historia y
la posición singular de cada sujeto.
El trabajo terapéutico se sostiene en un encuadre que privilegia la palabra, la
escucha y el tiempo de elaboración, diferenciándose de dispositivos
centrados en la indicación de consejos o en la aplicación de técnicas para la
resolución inmediata del malestar.
Las sesiones pueden realizarse de manera presencial o virtual.
El trabajo terapéutico con niños comienza con una entrevista inicial con los
referentes afectivos (madre, padre u otros cuidadores significativos). En ese
encuentro se conversa sobre el motivo de consulta, la historia del niño y las
preocupaciones que motivan la búsqueda de tratamiento.
Luego se realiza una entrevista de admisión con el niño, siempre que no
requiera la presencia de un adulto en el consultorio. Este primer encuentro
puede desarrollarse en una o dos sesiones y permite comenzar a conocer al
niño a través del juego, el dibujo y la conversación.
Posteriormente se realiza una nueva entrevista con los referentes afectivos
para compartir cómo se piensa continuar el proceso terapéutico y acordar el
encuadre de trabajo.
Durante el tratamiento pueden realizarse entrevistas periódicas con los
padres o cuidadores, orientadas a acompañar el proceso del niño y pensar
conjuntamente aquello que va surgiendo.
En algunos casos puede ser pertinente establecer contacto con la escuela u
otras instituciones vinculadas al niño. Sin embargo, es importante señalar
que la terapia constituye ante todo un espacio para el niño y su
singularidad, por lo que el trabajo clínico no se orienta a responder
únicamente a demandas institucionales sino a comprender qué está en juego
para el niño en su experiencia.
Es importante también resaltar que el encuentro con el niño es
imprescindiblemente presencial no virtual a diferencia de las entrevistas con los
adultos responsables pudiendo con ambas modalidades. Y solo se trabaja con
una frecuencia semanal, no quincenal.
La orientación a padres es un espacio de entrevistas destinado a pensar y
acompañar las dificultades que atraviesan los niños y adolescentes.
En estos encuentros se trabajan las preguntas que surgen en la crianza, las
preocupaciones de los adultos y los modos posibles de acompañar
determinados momentos del desarrollo.
No se trata de un espacio de indicaciones estandarizadas, sino de un trabajo
de reflexión conjunta sobre la singularidad de cada niño y cada familia,
teniendo en cuenta la historia y las particularidades de cada situación.
Las entrevistas pueden ser puntuales o desarrollarse durante un período de
tiempo, según lo requiera cada caso.
La terapia de pareja es un espacio de trabajo clínico orientado a pensar las
dificultades que atraviesan los vínculos.
Muchas parejas consultan en momentos de crisis, conflictos reiterados,
dificultades en la comunicación, situaciones de distanciamiento o decisiones
importantes respecto a la continuidad del vínculo.
El espacio terapéutico permite que cada integrante pueda poner en palabras
su experiencia dentro de la relación, escuchar la del otro y comenzar a
comprender las dinámicas que se repiten en el vínculo.
El trabajo no se orienta únicamente a resolver conflictos inmediatos, sino
a abrir un espacio de elaboración sobre la historia de la pareja, sus
expectativas y los modos en que cada uno participa en la trama vincular.
Las sesiones se realizan con ambos miembros de la pareja, en modalidad
presencial.
Al solicitar un turno, se indaga si el adolescente desea asistir a la consulta o
si la iniciativa proviene de los adultos. En ambos casos, se prioriza que
la primera entrevista sea con el adolescente, para ofrecer un espacio donde
pueda expresar sus propias inquietudes y preguntas.
Posteriormente puede realizarse una entrevista con alguno de los referentes
afectivos para conversar sobre el motivo de consulta y el modo de trabajo
posible.
A diferencia de otros momentos del ciclo vital, el encuadre en la adolescencia
suele ser más flexible en relación a la participación de los padres o
cuidadores, pudiendo acordarse encuentros con ellos cuando la situación lo
requiera.
Las consultas pueden realizarse de manera presencial u online, aunque se
prioriza la presencialidad siempre que sea posible, ya que favorece el trabajo
clínico en esta etapa.